miércoles, 23 de octubre de 2013

Comida Romana

Roma
Supplì alla romana:
 

 Supplì alla romana: es uno de los antipasti (entrantes) más típicos. Se trata de una especie de croqueta rellena de arroz cocido, tomate, carne y queso mozzarella. Como curiosidad, la palabra supplì deriva del francés surprise, por la sorpresa que provoca el relleno al morderlo, y se llaman también supplì al telefono por el hilo de mozzarella que se forma al abrirlo y que recuerda el cable de un teléfon.


Ingredientes para 8 supplì
400 g de arroz
100 g de queso parmesano rallado
3 huevos
pan rallado
mozzarella
pulpa de tomate
higadillos y entrañas de pollo
medio vaso de vino
mantequilla
sal y pimienta
aceite extra virgen de oliva
cebolla
 
Preparación: Preparar el condimento con el que se rellenarán las croquetas de arroz. En una sartén freír, en aceite extra virgen de oliva, los  higadillos y las entrañas de pollo junto con cebolla finamente picada. Añadir el vino blanco y dejar evaporar. A continuación, agregar la pulpa de tomate. Añadir el arroz y cocer por 15 minutos, revolviendo constantemente y añadiendo agua caliente. Agregue la mantequilla y el queso parmesano y revolver. Cuando el arroz esté frío,  preparar los supplì introduciendo dos o tres cubos de mozzarella en un puñado de arroz. Pasar cada supplì por el pan rallado y modelarlo. Freír en aceite caliente hasta que estén dorados y secar sobre papel absorbente.

 https://www.dropbox.com/s/301fihgfa6wdpym/suppli.docx


                                                              


                                                               Roma 
                         Carpaccio
                                   No es propiamente un "plato", sino un "tipo de corte" muy fino para poder comer determinados alimentos crudos. Finísimas láminas de carne o de pescado crudo son aliñadas con aceite, limón, pimienta... Es una tradición muy reciente, originada en Venecia a mediados del siglo XX, que se ha extendido por toda Italia y por otros países. Algunos tienen prevención ante el carpaccio por miedo a intoxicaciones alimentarias.
  
En general, se entiende por tal nombre, que es el de un pintor ita liano, Vittore Carpaccio, toda preparación en finas láminas de un alimento presentado en crudo y aliñado de múltiples maneras. Naturalmente, el pobre Vittore no se jaló un carpaccio en su vida.
Como en muchas ocasiones en la cocina de éxito, las grandes innovaciones proceden de errores o de aprietos en los que se ha visto algún chef de fama. Y éste último es el caso. Hemingway, Truman Capote, Scott Fitgerald y muchos otros nombres que están en las enciclopedias eran asiduos clientes -allá por los años 30- del Harry’s Bar, en la húmeda Venecia, funda do por Giuseppe Cipriani, quien, por cierto, acabó convertido en per sonaje literario en alguna obra de Hemingway.
El bueno de Cipriani se encontró un buen día con que una condesa, buena clienta de su establecimiento, le indicó que su médico le había prescrito comer carne cruda, y le preguntó si tenía en su carta algún plato con esa condición. Otro cualquiera habría enviado a la señora condesa al matadero municipal, pero un buen cheff ha de mantener el tipo en todo momento. Así que cortó una finísima lámina de un solomillo de buey, que aliñó con mahonesa aderezada con mostaza y salsa perrys.
El caso es que a la condesa le encantó el plato y le preguntó a Giussepe por su nombre, para poder pedirlo en futuras ocasiones. Otro aprieto para el pobre Giuseppe, que no se amilanó.
Recordando que en Venecia se mostraba en esos días una exposi ción del pintor Vittore Carpaccio, cuyas obras se caracterizaban por la profusión de los colores rojo y amarillo contestó: Carpaccio de buey. La condesa se fue contenta y nació un nuevo plato para la gastronomía internacional.


https://www.dropbox.com/s/iiryihgalidj1cb/carpaccio.docx
  

No hay comentarios:

Publicar un comentario