Roma
Supplì alla romana:
Supplì alla romana: es uno de los antipasti (entrantes) más típicos. Se trata de una especie de croqueta rellena de arroz cocido, tomate, carne y queso mozzarella. Como curiosidad, la palabra supplì deriva del francés surprise, por la sorpresa que provoca el relleno al morderlo, y se llaman también supplì al telefono por el hilo de mozzarella que se forma al abrirlo y que recuerda el cable de un teléfon.
https://www.dropbox.com/s/301fihgfa6wdpym/suppli.docx
Roma
Carpaccio
No es propiamente un "plato", sino un "tipo de corte" muy fino para
poder comer determinados alimentos crudos. Finísimas láminas de carne o
de pescado crudo son aliñadas con aceite, limón, pimienta... Es una
tradición muy reciente, originada en Venecia a mediados del siglo XX,
que se ha extendido por toda Italia y por otros países. Algunos tienen
prevención ante el carpaccio por miedo a intoxicaciones alimentarias.
En general, se entiende por tal nombre, que es el de un pintor ita liano, Vittore Carpaccio, toda preparación en finas láminas de un alimento presentado en crudo y aliñado de múltiples maneras. Naturalmente, el pobre Vittore no se jaló un carpaccio en su vida.
Como en muchas ocasiones en la cocina de éxito, las grandes innovaciones proceden de errores o de aprietos en los que se ha visto algún chef de fama. Y éste último es el caso. Hemingway, Truman Capote, Scott Fitgerald y muchos otros nombres que están en las enciclopedias eran asiduos clientes -allá por los años 30- del Harry’s Bar, en la húmeda Venecia, funda do por Giuseppe Cipriani, quien, por cierto, acabó convertido en per sonaje literario en alguna obra de Hemingway.
El bueno de Cipriani se encontró un buen día con que una condesa, buena clienta de su establecimiento, le indicó que su médico le había prescrito comer carne cruda, y le preguntó si tenía en su carta algún plato con esa condición. Otro cualquiera habría enviado a la señora condesa al matadero municipal, pero un buen cheff ha de mantener el tipo en todo momento. Así que cortó una finísima lámina de un solomillo de buey, que aliñó con mahonesa aderezada con mostaza y salsa perrys.
El caso es que a la condesa le encantó el plato y le preguntó a Giussepe por su nombre, para poder pedirlo en futuras ocasiones. Otro aprieto para el pobre Giuseppe, que no se amilanó.
Recordando que en Venecia se mostraba en esos días una exposi ción del pintor Vittore Carpaccio, cuyas obras se caracterizaban por la profusión de los colores rojo y amarillo contestó: Carpaccio de buey. La condesa se fue contenta y nació un nuevo plato para la gastronomía internacional.
https://www.dropbox.com/s/iiryihgalidj1cb/carpaccio.docx
Ingredientes para 8 supplì
400 g de arroz
100 g de queso parmesano rallado
3 huevos
pan rallado
mozzarella
pulpa de tomate
higadillos y entrañas de pollo
medio vaso de vino
mantequilla
sal y pimienta
aceite extra virgen de oliva
cebolla
400 g de arroz
100 g de queso parmesano rallado
3 huevos
pan rallado
mozzarella
pulpa de tomate
higadillos y entrañas de pollo
medio vaso de vino
mantequilla
sal y pimienta
aceite extra virgen de oliva
cebolla
Preparación: Preparar el condimento con el que se
rellenarán las croquetas de arroz. En una sartén freír, en aceite extra
virgen de oliva, los higadillos y las entrañas de pollo junto con
cebolla finamente picada. Añadir el vino blanco y dejar evaporar. A
continuación, agregar la pulpa de tomate. Añadir el arroz y cocer por 15
minutos, revolviendo constantemente y añadiendo agua caliente. Agregue
la mantequilla y el queso parmesano y revolver. Cuando el arroz esté
frío, preparar los supplì introduciendo dos o tres cubos de mozzarella
en un puñado de arroz. Pasar cada supplì por el pan rallado y modelarlo.
Freír en aceite caliente hasta que estén dorados y secar sobre papel
absorbente.
https://www.dropbox.com/s/301fihgfa6wdpym/suppli.docx
Roma
Carpaccio
En general, se entiende por tal nombre, que es el de un pintor ita liano, Vittore Carpaccio, toda preparación en finas láminas de un alimento presentado en crudo y aliñado de múltiples maneras. Naturalmente, el pobre Vittore no se jaló un carpaccio en su vida.
Como en muchas ocasiones en la cocina de éxito, las grandes innovaciones proceden de errores o de aprietos en los que se ha visto algún chef de fama. Y éste último es el caso. Hemingway, Truman Capote, Scott Fitgerald y muchos otros nombres que están en las enciclopedias eran asiduos clientes -allá por los años 30- del Harry’s Bar, en la húmeda Venecia, funda do por Giuseppe Cipriani, quien, por cierto, acabó convertido en per sonaje literario en alguna obra de Hemingway.
El bueno de Cipriani se encontró un buen día con que una condesa, buena clienta de su establecimiento, le indicó que su médico le había prescrito comer carne cruda, y le preguntó si tenía en su carta algún plato con esa condición. Otro cualquiera habría enviado a la señora condesa al matadero municipal, pero un buen cheff ha de mantener el tipo en todo momento. Así que cortó una finísima lámina de un solomillo de buey, que aliñó con mahonesa aderezada con mostaza y salsa perrys.
El caso es que a la condesa le encantó el plato y le preguntó a Giussepe por su nombre, para poder pedirlo en futuras ocasiones. Otro aprieto para el pobre Giuseppe, que no se amilanó.
Recordando que en Venecia se mostraba en esos días una exposi ción del pintor Vittore Carpaccio, cuyas obras se caracterizaban por la profusión de los colores rojo y amarillo contestó: Carpaccio de buey. La condesa se fue contenta y nació un nuevo plato para la gastronomía internacional.
https://www.dropbox.com/s/iiryihgalidj1cb/carpaccio.docx
No hay comentarios:
Publicar un comentario